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  • Ashley Gutierrez

Carta para el Rock Ecuatoriano ¡Adiós Pablo!


El poeta andaluz, Juan Ramón Jiménez decía que todo seguiría igual tras su último suspiro. Pero nosotros, todos los que te conocimos y pudimos ser parte de tu inmenso trabajo, sentimos que nada será como antes, la vida misma no será igual.

Nada será igual, porque no volveremos a verte con tu periodismo, que rescataba con insistencia y propósito las vidas y la voz de quienes frente a la cotidianeidad de un Ecuador sombrío, crearon un escenario de expresión que podemos disfrutar hoy. Ya no nos volverás a hablar del valor que tiene esa información, que llevaste años registrando en tus diarios y con la cual pudiste dar a conocer el rock como luz en medio del suplicio de estar vivo, ni como fueron esas voces y me atrevo a incluirte los que se encargaron de romper estigmas frente al rock.

Pero aun con esto, te sentimos más que nunca querido Pablo, porque tu obra, tu trayectoria y tu vida, la heredamos hoy como un monumento cultural. Tu amor a la cultura te ha hecho inmortal. Nos quedamos con tus experiencias. Nos quedamos con tus programas de radio, Distrito Rock, La Luna Negra, la Rockomotora, Epicentro Historias del Lado Oculto, Al Sur del Cielo Radio, nos quedamos con tu letra plasmada en Cuadernos del Rock de Diario El Telégrafo,Rock & Metal de Últimas Noticias, tus escritos en larevista española Heavy Rock., en Tintají, Revista Q, La Barra Espaciadora, Cartón Piedra, Traversari, Katalizador y Rocker Magazine.


Volvemos a leer tus pensamientos en ‘Cuatro décadas de historia’ (2015), y ‘Charlas de Rock’ (2019). Te volvemos a escuchar en los programas grabados de Hoy Music, y en tu trabajo en ‘Tres décadas de rock’ (2010), ‘Antología del Rock Ecuatoriano’ (2014) y ‘Jornada Final’ (2020), como homenaje a tu compañero Diego. Nos quedamos con los 34 conciertos de la Concha Acústica que nos regalaste. Nos quedamos con tus promesas de que todos los proyectos que empezabas se convertían en algo más grande. Porque siempre prestaste tus servicios valiosos a nuestro sesgo cultural.


Sin saberlo, construiste un legado a punta de energía y amor por la música y que con tu partida sentimos no podremos retomar, sin embargo, fuiste semilla en muchas personas que apreciamos la cultura y amamos este género que apaña nuestra trincheras sentidas y vividas en el shunku.



¡Querido Pablo, muchas gracias!



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